viernes, 19 de diciembre de 2014

Ahhhh,  la familia…

Una sociedad como la que ha hecho posible casi todos mis sueños dista de ser perfecta pero se acerca mucho más a lo que aspiraba que la utopía que me prometieron en el sitio en que nací. En el más acá la economía determina todo y no como en la islita desdichada donde la ideología va por delante del pragmatismo más elemental. Como la mayoría de los cubanos que logramos “saltarnos la insularidad” ,como dice una buena amiga, asumí desde entonces la dulce obligación de ayudar económicamente a los míos, con el orgullo tremendo de haber logrado mi milagrosa transición sin faltar a lo que siempre considere mi deber sagrado; me costó muchas horas de consagración a uno, dos y a veces tres trabajos con el convencimiento blindado de que cada hora, cada día, cada semana me acercaban tanto a lograr vivir de veras como a ayudar a los míos a que la vida fuera algo más que la lucha por la supervivencia. Fue lindo mientras duro.

Una transición de esta naturaleza requiere ante todo de una presencia de ánimo imbatible y una claridad total, cada paso tiene que ser fruto de una planificación exquisita, hay demasiado en juego y los errores pueden ser literalmente fatales pero el dinero es también indispensable.

Durante mucho tiempo me enorgullecí de lo que logre con el convencimiento absoluto de no haber cometido errores, gracias, entre otras cosas a la ayuda invaluable de mi amiga Gloria, quien cometió todos los errores imaginables y otros difíciles de concebir. Ella me tomo bajo su egida y me abrió los ojos ante un camino plagado de trampas, senderos sinuosos y bifurcaciones engañosas.


Logre dotar a mi familia de todo lo indispensable y también de lo que casi entraría en la categoría de lujo para las condiciones del mas allá, me prive incluso de muchas cosas con orgullo genuino; sentía que era un privilegio tener la ocasión de ayudarles,  no lo vi nunca como una limosna ni como una inversión, ni siquiera como un camino para la aceptación y menos para la redención, con esa misma medida de orgullo asumí que mi transición no merecería el punto final hasta el reencuentro con los míos, por eso asumí los gastos del cambio de identidad con Cuba con los dientes apretados pero con el convencimiento de que era para bien.

Inesperadamente perdí mi fuente principal de ingresos y sobrevino una cadena de infortunios derivados de esta pérdida que me pusieron al borde mismo del abismo; gracias a los amigos de veras y alguna que otra bendición aún más inesperada logre capear el temporal pero justo en medio de las miserias peores recibí una carta de mi madre en la que me exhortaba a arrepentirme ante Dios de lo que había hecho con mi vida porque hasta tanto tal cosa no sucediera “no me iba a ir bien”, lograr poner en blanco y negro lo que sentí entonces me es imposible, baste decir que la decepción me devolvió a las depresiones sin nombre y de otra época que ya creía conjuradas para siempre, le respondí en tono muy firme que no iba ni a pedir perdón ni a arrepentirme de haber tenido el coraje de luchar para lograr mi felicidad más íntima.

Pasaron unos meses sin comunicación alguna, entonces recibí por correo ordinario un sobre enorme con cartas de mi madre, mi padre y mi hermana, las cartas más devastadoras que jamás habría podido imaginar, en las que me decian, entre otras cosas que si les enviaba dinero lo iban a quemar delante de quien lo llevara. ¿Hay que decir más? Y todo en nombre de la infaliblemente divisiva religión.

Tengo aquí la familia que he sabido ganarme con mis actitudes, mi generosidad y mi talento, esa es, a fin de cuentas, la verdadera familia, la otra decidió que yo no tenía lugar en sus vidas. ¡Que su Dios les bendiga la decisión!

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Ahhhh, family ...

A society like the one where I live and where I have made most of my dreams a tangible reality is far from perfect but much closer to my aspirations than the utopia promised to me in the place where I was born. Economy determines everything  here and not like in the miserable little island where ideology is ahead of the most elementary forms of pragmatism. Like most Cubans we would much rather "skip insularity" than stay there, as a good friend said. Ever since I left I assumed the sweet obligation to financially assist my family, with the tremendous pride of having achieved my miraculous transition without failing to fulfill what I always considered my sacred duty; it cost me many hours of dedication to one, two and sometimes three jobs with armored conviction that every hour, every day, every week approached me to my goal of  living my real life while helping my family to make sure that for them life was more than a daily struggle for survival. It was nice while it lasted.

A transition of this nature requires above all an unbeatable presence of mind and total clarity, every step has to be the result of exquisite planning, there is too much at stake and mistakes can be literally fatal but money is also indispensable.

For a long time I was proud of what I had achieved with the absolute conviction of not having made any mistakes, thanks among other things to the invaluable help of my friend Gloria, who made every conceivable mistake and other difficult to even fathom. She took me under her wing and opened my eyes to a road littered with traps, winding paths and misleading bifurcations.


I provided my family in Cuba with everything they needed and even with what can almost fall into the luxury category for the conditions of the miserable island. I even deprived myself of many things with genuine pride; I felt it was a privilege to have the opportunity to help, I never saw it as charity or as an investment, nor even as a way for acceptance and even less for redemption, with that degree of pride I assumed that my transition would only reach its end when I got together  with my family in Cuba, so I assumed the costs of the change of identity with Cuba* through gritted teeth but with the conviction that it was for a good reason.

Unexpectedly I lost my main source of income and there was a string of misfortunes arising from this loss that put me on the very brink of the abyss; thanks to true friends and some other more unexpected blessings, right in the middle of my worst miseries I received a letter from my mother in which she exhorted me to repent before God for what I had done with my life because until such a thing happened "Nothing would ever go well" for me, Putting  in black and white what I felt then is impossible, suffice to say that the disappointment brought me back to the nameless depression of old that I thought I had conjured for good, I answered with my very firmest tone that I was neither to apologize nor to regret having had the courage to fight to achieve my most intimate happiness.

A few months went by without any communication, then I received by mail a huge envelope with the most devastating letters that I could have ever imagined, they were from my mother, my father and my sister in Cuba; they told me, among other things, that if I sent them money ever again they were going to burn it in front of whoever brought it to them. Should I say more? All in the name of the always inevitably divisive religion.

I have in Canada the family that I have earned with my attitudes, my generosity, and my talent, that is, after all, the true family, the other decided that I had no place in their lives. May their God bless their decision!


*The Cuban government forces anyone born in Cuba to go back exclusively on a Cuban passport, regardless of any other nationality you have acquired, this is done in violation of Article 30 of the Cuban Constitution which says that any Cuban who acquires another nationality automatically loses their own, however, if you were born in Cuba you have to pay for the most expensive –and useless- passport in the world in order to visit the country where you were born, it’s a money-making scheme from the Cuban authorities, just like the thousands of dollars I had to pay for them to amend my Birth Certificate. 


jueves, 18 de diciembre de 2014

Un encuentro cercano con Mariela Castro


Mariela Castro Espin, directora del CENESEX
Este verano me avisaron que Mariela Castro Espin iba a dar una conferencia en la Embajada de Cuba en Ottawa. Allá me fui luego del trabajo.

Mariela estaba muy acatarrada e hizo un gran esfuerzo para dictar su conferencia en la que ofreció una panorámica histórica sobre las sexualidades diferentes en el contexto de la conquista de América por España y luego se enfocó más en Cuba. No se refirió a las UMAP (1965-1968) o Unidades Militares de Ayuda a la Producción, unos campos de trabajo forzado en los que se recluyeron a homosexuales, transexuales, lesbianas, testigos de Jehová, hippies y todo tipo de persona que no respondiera al patrón del “Hombre Nuevo” preconizado por el Che Guevara para "modificar" sus "conductas". En esos sitios se cometieron abusos de toda laya y ocurrieron violaciones tan vejatorias de los derechos humanos de los reclusos que llevo a algunos al suicidio y dejo a otros traumados de por vida. Ver el documental Conducta Impropia de Nestor Almendros y Orlando Jimenez (*)

El enfoque de la conferencia fue más bien triunfalista y terminó haciendo referencia a los cambios propuestos al Código de Familia que ella presentaría a la Asamblea Nacional (Parlamento)

Al terminar la conferencia Mariela le dio la palabra al público, yo levante la mano y le pregunte si estaba previsto hacer el proceso de cambio de identidad menos costoso y traumático para quienes vivíamos en el exterior, pues quienes nacimos en Cuba tenemos que hacerlo con un pasaporte cubano, independientemente de cualquier otra nacionalidad adquirida. (lo que viola expresamente la constitucion vigente en Cuba que establece que la adopcion de otra nacionalidad anula automaticamente la propia) Le mencione el costo astronómicamente injustificado de mis tramites, para mi sorpresa me dijo con sorpresa paralela que alguien menos avisado hubiese interpretado como genuina que “Mira eso, en eso no habíamos pensado…” y me extendió su tarjeta pidiéndome que le enviara  un correo con la propuesta, la tome en silencio y decidí no preguntar nada más ¡Que cinismo! Ella ignoro todos los mensajes en los que le pedí ayuda…


Una persona del público le explico que en Canadá el sistema universal de salud había reinstaurado la cobertura de las cirugías de confirmación de genero a partir del 2008 luego de un impasse de una década y que la comunidad transgénero seguía luchando por una cobertura más amplia que incluyera la depilación, los implantes de senos y las cirugías de feminización facial, luego le pregunto cuáles de estos procederes estaban cubiertos en Cuba, ella, sin inmutarse le respondió que TODOS.

¡Ay Mariela! Si no conociera y estuviera en contacto con tantas personas transexuales en Cuba no podría rebatir tal afirmación pero para los lectores que baste esta fotografía de la primera diputada transexual a la Asamblea Nacional de Cuba, una foto vale más que mil palabras ¿o no?

Adela, la primera transexual diputada en Cuba

https://www.youtube.com/watch?v=SsF0QHb8Bo0

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A close encounter with Mariela Castro 

Mariela Castro Espin, director of Cuba's National Center of Sex Education 
Last summer a friend let me know that Mariela Castro Espin, Raul Castro's daughter and Fidel Castro's niece, would be giving a lecture at the Embassy of Cuba in Ottawa and I went there after work.

Mariela had a cold and made a great effort to deliver her lecture in which she gave a historical overview of the different sexualities in the context of the conquest of America by Spain and then focused more on Cuba. She failed to address the UMAP (1965-1968) or Military Units to Aid Production, labor camps where homosexuals, transsexuals, lesbians, Jehovah's Witnesses, hippies and all kinds of  “different” people who didn’t fit the definition of "New Man" as advocated by Che Guevara were sent to "modify" their "behavior". In those places abuses of all sorts were committed; humiliating violations of human rights of prisoners led some to suicide and let others traumatized for life. Watch the documentary “Misconduct” by Nestor Almendros and Orlando Jimenez (*)

The focus of the conference was rather triumphalist and ended with reference to the proposed changes to the Family Code which she presented to the National Assembly (Parliament)

Following the conference Mariela gave the floor to the audience, I raised my hand and asked if any thoughts had been given to making the identity change process less expensive and traumatic for Cuban transpeople living abroad because those who were born in Cuba can only go back with a Cuban passport, regardless of any other acquired nationality. (which expressly violates the constitution in force in Cuba, which states that the adoption of another nationality automatically annuls Cuban citizenship) I mentioned the astronomically unjustified cost of my paperwork and, to my surprise, she said with faked parallel surprise that someone not warned could have interpreted as genuine that:  "Look at that, we had not thought about that ..." and handed me her card asking me to send her an email with the proposal, I took it in silence and decided not to ask any more questions. What a cynicism! She had ignored all my messages asking for her help ...



Someone in the audience explained to her that in Canada the universal health care system had reinstated coverage for gender confirmation surgery in 2008 after an impasse of a decade and that the transgender community was fighting for broader coverage to include hair removal, breast implants and facial feminization surgery, then asked which of these procedures were covered in Cuba, she, undeterred, replied that ALL were…

Oh, Mariela!  If I weren’t in contact with so many transgender people in Cuba I could not refute that assertion but for readers suffice this photograph of the first transsexual member of Cuba’s Parliament, a picture is worth a thousand words, right?

Adela, first transgender Cuban Member of Parliament

https://www.youtube.com/watch?v=SsF0QHb8Bo0


El costo del cambio de identidad con Cuba


A solicitud de muchas personas retomo el blog donde lo deje, o sea, en el momento en que me decidí a contactar directamente a la Consultoría Jurídica internacional de Cuba.

Para mí no dejaba de ser importante ver hasta qué punto el CENESEX realmente era capaz o estaba en disposición de ayudar a los/as 'diferentes', luego de largos meses de tiempo perdido en intercambios de correos para averiguar que tendría que hacer para lograr el cambio de identidad, meses en que lo que hicieron fue darme largas y retrasar todo lo que hubiese podido adelantar de otra manera porque tanto la jurídica anterior como el de ahora no parecían tener la menor idea de qué hacer ni que información darme lo que sorprendería sobremanera a cualquiera pues no se entiende  el papel de un asesor legal allí si ni siquiera puede ayudar en algo aparentemente tan vinculado a la razón de ser de tal sitio. Contacte a la subdirectora del centro, Mayra Rodríguez Lauzurrique, quien años atrás fue mi psicóloga, sin respuesta alguna. Mis correos a Mariela Castro también fueron ignorados. Del CENESEX no tuve ayuda alguna.

El proceso con la Consultoría Jurídica Internacional fue un muy largo e injustificadamente costoso calvario. Los que en el mas allá viven y detentan el poder parecen creer que quienes vivimos en el mas aca mas acá lo hacemos en la opulencia material.


Mi primera sorpresa fue cuando me dirigí al Consulado de Cuba en Toronto y me dijeron que “legalizar” cada documento me costaría 176.00 Cdn y que la traducción por separado de cada uno también tendría que legalizarla a un costo adicional de 176.00 Cdn la que además tendría que estar notarizada. La traducción/notarización de CADA documento me costaría alrededor de 120.00 Cdn.

La  carta ya notarizada de mi cirujano también tuvo que ser “legalizada” al igual que la traducción por separado pero como mi cirujano radica en la provincia de Quebec tuve que dirigirme al Consulado de Cuba en Montreal pues el de Toronto no tenia jurisdiccion alli; me cobraron 40.00 Cdn por la traducción de la “dichosa” carta, traducción que hice yo y que les envié para facilitar la rapidez del trámite y garantizar una traducción exacta y profesional, me cobraron sin pestañear y sin cambiarle una coma a mi traduccion.

El costo del trámite por correo con el Consulado de Montreal fue de otros 40.00 Cdn. Hay que decir que, entre una cosa y otra, la carta de mi cirujano tuvo que ser primero autentificada por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Canadá, tramite con el que me ayudo una amiga, pues el departamento que se ocupa de tales menesteres se halla en Ottawa, este, sin embargo, no me costó un centavo. Al consulado de Montreal le tuve que enviar un sobre auto-endorsado para que me enviaran los documentos de vuelta; incluso incluí una pieza de cartulina para evitar que se dañaran en el correo, practica muy común aquí, solo para hallar que a vuelta de correo la tal pieza de cartulina no fue incluida y tuve que recurrir al viejo expediente de planchar los documentos para quitarles las arrugas. De esta manera el trámite de UN SOLO PAPEL con el Consulado de Cuba en Montreal me costó 447.00 dólares (!!)

Lo mejor de todo fue que luego cada documento pagado, notarizado y legalizado tendría que volver a ser legalizado en Cuba con el Ministerio de Relaciones exteriores con el consiguiente gasto adicional de 120 CUC cada uno pues aparentemente la “legalización” de los tales en el mas acá no los hacia aun legales.

También tuve que enviar a mis abogados un poder que me costó 900.00 Cdn y 850.00 CUC o pesos convertibles con un valor de aproximadamente un euro cada uno para pagar el costo del  proceso con la Consultoría Jurídica Internacional.

Añadir a lo anterior los viajes al Consulado de Toronto a unos 100 km de distancia de donde vivía entonces con el consiguiente tiempo de trabajo e ingresos perdidos ademas de la gasolina y el parqueo.

El costo total estuvo en el orden de los miles de dólares, sin embargo, justo cuando crei cercano el final del proceso, mi abogada en Cuba me menciono “costos adicionales” por el proceso del cambio de nombre pues el tribunal se habia pronunciado sobre el cambio de sexo pero no sobre el cambio de nombre, le respondí que pusiera mi expediente en la basura porque justo en ese momento estaba desempleada y no estaba ni en condiciones ni en disposición de gastar un centavo más. No sé qué sucedió pero los tales costos adicionales no se volvieron a mencionar y meses después, finalmente recibí mi flamante Certificación de Nacimiento enmendada. 

Para regresar a mi propio país ahora tengo que pagar el pasaporte más caro del mundo el que cuesta un total de 655.00 por 6 años además de pagar una Tarjeta de Registro en el consulado/embajada que cuesta otros 16.00 para la que se necesitan dos fotografías a un costo adicional. Hay que decir que la constitucion vigente establece que los ciudadanos cubanos que adquieren otra ciudadania automaticamente pierden la propia, lo que en la practica no sucede y quienes nacimos en Cuba tenemos que hacerlo con un pasaporte cubano independientemente de que tengamos otra ciudadania.

Los tramites de cambio de identidad en Canadá (con pasaporte incluido) me costaron menos de 300.00 dólares canadienses, el país donde NO nací y me acogió sin pedirme cuentas sobre filiaciones o lealtades políticas ni creencias religiosas, el país que pago por mi cirugía de reasignación de sexo sin que tuviera que ir yo a congas en La Rampa ni pedir a gritos la libertad de espias presos en otro país; Canadá me dio la ciudadanía y un pasaporte  que goza de prestigio universal  a un precio más que razonable además. Un país más que imperfecto donde los funcionarios públicos tienen como razón de ser dar la cara y servir, un país menos atrasado en cuestiones de discriminación que el país donde nací, un país enorme y con un prestigio mundial casi inigualado por cualquier otro país con una población tan pequeña, un país que he aprendido a querer tanto como corresponde querer el país donde nací, país que de mí se burló y lucro con alevosía y premeditación.

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The cost of identity change in Cuba


At the request of many people I am going back to where I left off, that is, when I decided to contact the International Legal Aid Office of Cuba  directly.

For me it was still important to see how far the National Center of Sex Education (CENESEX)  really could or was willing to go to help those of us labeled as ' different ', after many months of time lost in email exchanges with their legal advisors to try to find out what could be done to achieve the  identity change, months in which what they did was slow down everything that could have otherwise been done, both the previous legal advisor as the new one seemed to have no idea what to do or what information to provide which surprised me greatly because it is impossible to understand the role of legal counsel in a place like that when they cannot even help you with something so seemingly linked to the rationale of such a place. I also contacted the deputy director of the center, Mayra Rodríguez Lauzurrique , who had been my psychologist years ago , without any response. My emails to Mariela Castro were also ignored. The CENESEX didn't help me at all.

The process with the International Legal Aid Office was a long and unjustifiably expensive ordeal. Those in power in Cuba seem to believe that those of us abroad live in material opulence.


 My first surprise was when I went to the Consulate of Cuba in Toronto and was told that I had to "legalize" each document separately which would cost me 176.00 Cdn each and that the cost of “legalizing” the same document once translated into Spanish would have an additional cost of 176.00 Cdn each. Add that such document also had to be notarized. The translation / notarization of EACH document would cost me around 120.00 Cdn.

The already notarized letter from my surgeon also had to be "legalized" as well as the translation but as my surgeon is in the province of Quebec the Cuban Consulate in Toronto had no jurisdiction and I had to contact the Consulate of Cuba in Montreal where I also got charged 40.00 Cdn. by the translation of such letter, I translated the letter myself to try and facilitate a rapid processing and ensure an accurate and professional translation; they charged me 40.00 Cdn unflinchingly and without changing a comma.

The cost of processing paperwork sent by mail with the Consulate of Montreal was another 40.00 Cdn. Note that, in-between, the letter from my surgeon had to be first authenticated by the Ministry of Foreign Affairs of Canada, for which I had to get a friend involved, as the department in charge of such duties is in Ottawa; 600 km from where I lived at the time, by the way, the authentication did not cost me a penny. I had to send a prepaid self-endorsed envelope for the Montreal Consulate to send me the documents back; I even included a piece of cardboard to prevent the documents from being damaged in the mail, which is a common practice here, only to find that this piece of cardboard was not included when I got the papers back and had to resort to ironing the documents to remove the wrinkles. Thus the processing of A SINGLE document with the Consulate of Cuba in Montreal cost me $ 447.00 Cdn (!!)

Best of all was that after each document had been legalized, notarized and translated they would have to be legalized AGAIN in Cuba with the Ministry of Foreign Affairs with the resulting additional cost of 120 CUC each (A CUC or Convertible Peso has the value of approximately an Euro) because apparently the "legalization" of such documents here didn't make them yet legal.

I also had to send my lawyer a Power of Attorney that cost me 900.00 Cdn. and an extra 850.00 CUC to pay for the cost of  processing with the International Legal Aid Office.

Add the trips to the Cuban Consulate in Toronto, 100 km away from Waterloo, where I then lived, with the consequent loss of work time and revenue.

The total cost was in the order of the thousands of dollars, however, just when I thought the end of the process was near, my lawyer in Cuba mentioned "additional costs" for the name change process because the court had ruled on the gender change marker in my Birth Certificate but not about the name change. I was enraged and told my lawyer to put my file in the trash because just then I was unemployed and was neither able nor willing to spend a penny more. I do not know what happened but such “additional costs” never came up again and months later, I finally received my new and amended Birth Certificate.

To return to my own country now I have to pay for the most expensive passport in the world with a total cost of 655.00 Cdn. for 6 years plus the cost of a Registration Card at the consulate / embassy that costs another 16.00 Cdn as well as two photographs at an additional cost. Note that the current Cuban constitution states that Cuban citizens who acquire another citizenship automatically lose their own, which in practice does not happen and those who were born in Cuba have to go back to Cuba with a Cuban passport regardless of any other citizenship they may have acquired.

The procedures to change my identity papers in Canada (with passport included) cost me less than 300.00 Cdn, the country where I was NOT born and which welcomed me without asking for affiliations, political loyalties or religious beliefs, the country that paid for my sex reassignment surgery,  without my having to go to congas or rallies in downtown Havana to demand the freedom of spies jailed abroad. Canada gave me a citizenship and a passport that enjoy universal prestige at a more than reasonable price. A country more than imperfect where public officials exist to serve, a country with less discrimination issues that the country where I was born, a huge country with a worldwide reputation almost unequaled by any other country with a population so small, a country I've learned to love with similar love I have for the country where I was born. My own country, however, ended up mocking me with perfidy and premeditation.